El estrés académico es más común de lo que parece. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que los jóvenes hoy enfrentan más presión por tareas, exámenes y responsabilidades. Para equilibrarlo, es fundamental incorporar hábitos como dormir entre 7 y 9 horas, ya que la privación del sueño afecta directamente la concentración. También es recomendable realizar ejercicios de respiración profunda, practicar algún deporte o caminar mínimo 20 minutos al día, pues la actividad física libera endorfinas que mejoran el estado de ánimo. Hablar con profesores o amigos también ayuda a manejar la carga emocional.

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